Guillermo Valencia Salgado
MESTIZAJE
Indio abuelo.
Tronco viejo.
En mi sangre y en toda la sangre de América,
como un brote verdecito has retoñado fecundo.
Y bajo el influjo de un halito divino
has logrado de nuevo amanecer.
Estás en nosotros y te sumerges
en el aire que respira el siglo veinte.
Eres la forma cantanda de la palabra impuesta,
el susurro de la brisa que refresca,
la canción nostálgica, la flauta sollozante.
Tu sangre, abuelo,
talla rostros con rasgos diferentes:
unos más claros, unos más tintos,
y otros trigueños que quieren rehusarte.
¿Quién podrá negar tus ojos alargados,
tus cabellos lacios, tus pómulos salientes?
Aunque sea diferente la apariencia
que produzca el mestizaje,
tu alma mira por los ojos de América.
